Bolero y humor, funcionó

Las salas de teatro son para mí un reto, pues el producto que brindo sistemáticamente lo presento en espacios donde estoy cercana al público, donde recreo la expresividad que me acompaña al decir las canciones a mi modo. Tener al público cerca, es decir donde el espacio físico lo transito fácil, me permite caminar entre las personas y cantar como conversando en complicidad con ellos, esto me comunica energía que me retroalimenta, entonces me siento crecer espiritualmente y también tener constantemente el control de las emociones del grupo.

 

El concierto que presentamos dedicado a las madres el pasado 12 de mayo , constituyó un reto para mí porque no acostumbro hacer mi debut en ese escenario tan grande, y por ese motivo al escribir el guión y descargar las ideas se me ocurrió invitar al grupo komotú para cambiar la idea de que el bolero se presenta en solitario. El encuentro de trabajo con ellos tuvo su antecedente hace ya dos años cuando el Centro de Comunicación de la Cultura nos unió en una presentación diseñada muy pequeña pero que por razones de afinidad hicimos “Kumotú y Paula” más largo de lo que planificamos, los recuerdos son divinos, las risas y el disfrute de nosotros como artista y del público fue inmenso y tanto ellos como yo nos quedamos con el deseo.

 

Con esta experiencia previa propusimos la idea en el guión y fue acogida por los auspiciadores del concierto con cierta duda, y me dijeron que no entendían como yo iba a insertar ambos proyectos. Tuvimos una reunión previa, donde le explicamos la idea central del guión y después que debatimos se escogieron dos temas. El primer tema lo desarrolló Miguel, con su guión titulado “El trovador “y la segunda intervención la disfrutamos con el dúo de Miguel y Ayala con el tema “El embarazado”. La directora artística Virginia López me apoyó siempre y quedamos convencidas que para las madres celebrar era importante que cantaran y se rieran de lo bueno. Y funcionó a la perfección.

 

Para mí ha sido un honor trabajar con un grupo de tanto prestigio nacional e internacional, la maestría con que Miguel y Ayala desarrollaron las temáticas que escogimos para el espectáculo, y sobre todo el goce de los músicos que me acompañan que se reían a carcajadas durante su intervención. El público que acudió al teatro quedó sorprendido porque no esperaban que del canto llegaran a la risa y de la risa al canto .Esto se logró porque todos los artistas hicimos un equipo sólido con un único objetivo: dar con boleros y humor todo el amor que las madres merecen.
Gracias especiales a mis amigos Miguel y Ayala por su cariño.

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